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IX Consideraciones sobre la Ansiedad y los Trastornos de Ansiedad; cuestionamiento y propuesta de tratamiento.

La Ansiedad es catalogada según la Neurociencia como una emoción básica con fines evolutivos, por tanto su presencia en los seres humanos está relacionada a la supervivencia. Cuando opera sin descanso implica que un fenómeno de orden evolutivo se encuentra alterado por alguna razón de orden psíquico. De esta forma, una reacción fisiológica empieza a generar representaciones mentales de esas sensaciones que llamamos “angustia”. Es ahí entonces que se pueden diferenciar las modalidades de esta ansiedad que siempre es la misma: fobias, obsesiones, episodios de pánico, hipocondría, etc. éstas son solamente variedades en los proceso psicológicos. Es interesante saber que la Ansiedad normalmente tiene fundamento en lugares muy diferentes a los que uno supone, con esto queremos decir que hasta no conocer bien sus procesos, seguiremos intentando cambiar un procedimiento abordándolo en los lugares equivocados, por tanto el cambio será improbable.

Durante el conversatorio del 29 de noviembre hemos conceptualizado la ansiedad en términos emocionales y fisiológicos diferenciándola del proceso subjetivo psíquico que es la angustia. Una está ligada a la otra pero es sobre la angustia donde podemos trabajar y comprender ya que es la angustia la que está ligada a nuestras faltas existenciales, a la relación que tenemos con los demás y por ende con nosotros mismos. Al describirla como la representación mental de la ansiedad podemos decir que lo que se modifica en cada sujeto es la manera de hacer este proceso y por ende las manifestaciones serán distintas, pero en la base la ansiedad es la misma para todos los humanos. 

Es en este funcionamiento que la ansiedad puede activarse sin causa aparente llevando al sujeto a buscar formas de anular esta sensación (estar con gente, aislarse, comer en altas cantidades, fumar en exceso, consumir drogas, etc.) Lo habitual es que nada de esto produzca los resultados esperados, contrariamente termina por lograr que las personas mantengan el estado ansioso con algunas variaciones, pero en general se sostiene, ocasionando un sufrimiento que se vuelve muy marcado y puede llegar a instaurarse este procedimiento como un estilo de vida que repercute significativamente en quien experimenta esta sensación de forma recurrente. 
Es interesante saber que la angustia normalmente tiene fundamento en lugares muy diferentes a los que uno supone, con esto queremos decir que hasta no conocer bien sus procesos, seguiremos intentando cambiar un procedimiento abordándolo en los lugares equivocados, por tanto el cambio será improbable. La idea entonces, en convertir la sensación de vacío en el motor que nos permita actuar y no nos paralice por el miedo a lo que pueda suceder. 

Convencernos de que la ansiedad de por sí, en sus diferentes manifestaciones es patológica y categorizarla como un trastorno no es más que el afán de hacernos creer que medicalizándola desaparece anulando al sujeto en su capacidad de hacer algo al respecto. La medicación puede ser una ayuda pero también existen variadas opciones para mejorar el malestar que provoca la ansiedad.