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Prevención de drogodependencias en jóvenes de 10 a 17 años que usan drogas

 

 

Por:  Ana Paula Santamaría

26 de abril de 2012

 

 

Resumen

Esta investigación trata de la prevención de drogodependencias en jóvenes de 10 a 17 años que consumen drogas. Aquí veremos cuáles son las drogas que, por el ambiente, son las más consumidas en Latino América; por qué se eligió esta población de personas y porque la prevención no ha funcionado en tiempos pasados. Dentro de la investigación, vemos como, en el caso de la hoja de coca, la base para crear la pasta – base de cocaína forma parte de la vegetación andina y, en el caso de los inhalantes, la gasolina está dentro del uso público, lo que lleva a que sea de fácil acceso para las personas dependientes a este químico. Los niños y adolescentes son poblaciones de alto riesgo, ya que son grupos bastante influenciables y flexibles en cuanto a la significación que le dan a sus situaciones problemáticas. Esto causa que sean el centro de atención para el consumo de drogas. La prevención de estos comportamientos, a lo largo de la historia, no ha dado un enfoque que haya llevado a resultados positivos y necesarios para dichas situaciones, lo cual hace que hasta el día de hoy no haya métodos efectivos de prevención contra la drogodependencia. Mi propuesta trata de dar un nuevo enfoque a la prevención basándose en la educación de lo que causa la droga a niveles físicos, psicológicos y sociales, girando el enfoque a lo que se venía practicando antes. Los gobiernos aún no están preparados de forma económica para sustentar dicha propuesta; pero, al explicar el asunto en cuestión, pueden comenzar a dar más importancia de la ya dada para tratar esta problemática a nivel nacional y latinoamericano.

 

 

 

MARCO TEÓRICO

Cuando hablamos de drogodependencias, decimos que “se caracteriza por un conjunto variable de signos y síntomas que muestran la existencia de una compulsión a seguir consumiendo una sustancia psicoactiva de forma periódica o continua” (Gonzales, 2006). Las drogodependencias envuelven todas las conductas de aislamiento y se concentran, únicamente, en las drogas que desean consumir. El consumo excesivo de cualquier tipo de droga puede generar dependencia a la misma y ésta es la base de muchos problemas sociales y perjudiciales para las generaciones más propensas a este problema. Mi propuesta se basa en la prevención de las drogodependencias enfocado en los jóvenes de 10 a 17 años que consumen algún tipo de droga; de esta manera brindar un nuevo punto de vista acerca de la aplicación o enfoque que debería tener la prevención. Para esta investigación se necesitara saber, primero que nada, las drogas más comunes que se consumen en la población por estudiar, por qué la población de jóvenes de dichas edades son las comunidades en riesgo y por qué se necesita hacer una clara prevención de las mismas.

Según estudios realizados por Medina – Mora y Mariño (1993) el consumo de ciertas drogas especificas se deben al ambiente y tradición de Latinoamérica, lo que determina, como región andina, que la siembra de la hoja de coca en estas zonas es abundante y da paso a la producción de drogas derivadas de la misma. En el caso de la hoja de coca países como Colombia, Perú y Bolivia son reconocidos por dichos sembríos, pero su uso no se lo conoce como una forma de consumo de drogas en esencia, si no como comunidades indígenas que se dedican a la práctica tradicional de esta planta. De esta forma, comienza la mezcla de la hoja de coca con otros componentes y se crean drogas como el clorhidrato de cocaína, pasta - base de cocaína y crack (Smith, 1993).

Con esto, me refiero a que la hoja de coca es parte de la plantación típica en las zonas andinas. Lo que lleva a que, con los procesos químicos como aumentar acetona, éter y bicarbonato de sodio, se realicen para creación de las drogas nombradas anteriormente y puedan ser de fácil acceso a las personas de estas zonas causando que el consumo, principalmente de pasta – base de cocaína, sea alto y entre muchos el más común.

 

La pobreza en estas zonas es un factor muy crucial para el consumo ya que “los niños abandonados en las calles de las ciudades hacen uso extenso de la base de coca diluida o, más frecuentemente, de inhalantes tóxicos” (Smith, 1993, p. 63).

El sector rural sigue representando una parte del considerable de la población general de América Latina, y tiende más al empobrecimiento. Por esta causa, los campesinos a menudo se muestran dispuestos a cultivar drogas ilegales. En 1988, la población rural de los principales países productores de droga representó 51% de la población total de Bolivia, 48% en Ecuador, 35% en Perú y 30% en México, en comparación con solo 26% en Estados Unidos y 25% en Europa Occidental (Smith, 1993, pp. 86 – 87).

Estas evidencias presentadas por Smith nos muestran que la población rural de los países como Bolivia, Ecuador, Perú, y México son personas continuamente en empobrecimiento, lo cual nos dice que su nivel educativo es bajo. Este factor (educación) es primordial para estas poblaciones, principalmente, para la población de jóvenes pobres en Latinoamérica haciendo que, estos jóvenes, consuman pasta – base de cocaína por producirla en territorios propios o cercanos; pero, como menciona el autor de “El combate a las drogas en América”, los niños y adolescentes de la calle o de sectores rurales de bajo nivel de socio – económico son vulnerables a esta droga y la mezclan con otras de igual o mayor invasión al cuerpo de la persona. Mientras el tiempo avanza, el consumo de estas drogas van aumentando y el conocimiento de porque las consumen disminuye, causando que sea más complicado la búsqueda de soluciones para evitar futuras generaciones dentro del concepto de drogodependencias.

Para entender mejor acerca del daño que causa la pasta – base de cocaína mencionaremos algunos de los efectos a nivel físico, psicológico y social que presentan las personas consumidoras de dicha droga. Primeramente, la pasta – base de cocaína es un derivado de la hoja de coca que se encuentra dentro de la categoría de drogas estimulantes. Las drogas estimulantes aumentan la actividad del sistema nervioso central (SNC) y activan la vigilia de la persona haciendo que su actividad motriz y cognitiva se aceleren. A nivel biológico afectan a la liberación excesiva de los neurotransmisores serotonina, noradrenalina y dopamina haciendo que la bomba de recaptura no logre reabsorber dichos neurotransmisores y dejándolos en el espacio pre sináptico (adicciones, apuntes segundo semestre 2011 – 2012). Los estimulantes, en este caso la pasta base de cocaína, generan un tipo de dependencia psicológica en la persona.

La dependencia psicológica es el deseo irresistible (estado de ansia o anhelo) de repetir la administración de una droga para: a) obtener la vivencia de los efectos agradables, placenteros y/o evasivos (sedación, euforia, alucinaciones) y/o evitar el malestar que se siente con su ausencia. Por lo tanto, son las actividades de búsqueda de la droga por parte de la persona y la asociación de patrones de consumo patológico las que condicionan la dependencia (Lorenzo, Ladero, Leza & Lizasoain, 2009, p. 11).

La droga, en este caso, juega un papel de reforzador positivo; es decir, da un efecto placentero a la persona y ésta se sentirá bien durante el consumo. Pero también puede ser un reforzador negativo, ya que elimina algo desagradable, en este caso, la abstinencia. Esto conlleva a que el consumo de esta droga genere cierto tipo de abstinencia que las personas tratan de evadir al consumir. Los estimulantes se caracterizan por generar dependencia psicológica, muerte por sobredosis e intoxicación aguda, lo cual hace que muchas de ellas lleguen a ser mortales. Se dice que su abstinencia no lleva a la mortalidad; pero lleva, en el consumo excesivo, a la mortalidad. En la pasta – base de cocaína la tolerancia hacia la droga suele ser muy rápida lo que lleva a que la persona consuma más de lo que su cuerpo puede tolerar. La tolerancia aguda, en el caso de los consumidores de base, es la que presentan ya que “se genera precozmente con la administración de una droga con motivo de un acontecimiento determinado” (Lorenzo, Ladero, Leza & Lizasoain, 2009, p. 15).

La pasta – base de cocaína es una de las drogas más consumidas a nivel Latinoamericano; es conocida como la droga de los pobres, de las calles. Esta droga tiene paso hepático; es decir, pasa por el hígado el cual metaboliza esta droga; pero, a diferencia de otras drogas, luego de parar el consumo de la misma, el hígado se sigue deteriorando causando daños físicos irreparables. Generalmente, esta droga no es consumida de forma exclusiva; es decir, muchos de los jóvenes de la calle no solo consumen base, sino también suelen mezclarla con otras drogas, por lo general, con drogas inhalantes. Las drogas inhalantes son drogas industrializadas; es decir, no provienen de plantas. Son de fácil acceso (económicas) y fáciles de portar. Es por esto que los niños y jóvenes de la calle abusan de esta droga, ya que al ser barata pueden conseguirla en altas cantidades.

La inhalación de solventes se da en la mayoría de los países de América Latina en todas las clases sociales, y la gasolina parece ser la sustancia predilecta entre los grupos socioeconómicos más bajos. Por regla general, los usuarios de inhalantes tienden a ser más jóvenes que los usuarios de otras drogas. El uso de inhalantes es especialmente notable en niños de los sectores más pobres de la sociedad (Smith, 1993, p.96).

Como demuestra el texto citado, las poblaciones en riesgo son los niños y adolescentes, ya que, al trabajar en las calles, están expuestos a estas drogas y muchas veces tienden a mezclarlas con otras, por lo general con pasta – base de cocaína o marihuana. El uso de solventes en los adolescentes acaba cuando su adolescencia termina. Estudios demuestran que tienen a dejar esta droga con el fin de la adolescencia; pero comienzan a ingerir otras drogas; por lo tanto, el consumo no acaba, solo cambian de droga conforme crecen. El círculo no se rompe; más bien empeora debido al consumo y mezcla de otras drogas más fuertes de las ya utilizadas.

Los inhalantes son drogas psicolépticas, deprimen e inhiben el sistema nervioso central (SNC) llegando directamente al SNC y al cerebro, sin paso hepático, lo cual hace que la droga llegue de manera pura al cerebro, sin metabolizarla o eliminarla y los efectos placenteros (reforzador positivo) sean sumamente rápidos. En altos niveles de consumo la vaina de mielina (lo que recubre el axón de toda neurona) se desgasta dejando al axón desprotegido y chocara con otras neuronas haciendo que las descargas eléctricas sean muy fuertes y provoquen episodios epilépticos. No se ha determinado oficialmente; pero se estima que los inhalantes producen abstinencia aguda y, por lo tanto, dependencia física al igual que el alcohol o benzodiacepinas. También produce euforia subjetiva y luego sedación en la persona. Es un fuerte inhibidor de sueño y hambre en los consumidores (Lorenzo, Ladero, Leza & Lizasoain, 2009).

Cuando tenemos presente los efectos del consumo de inhalantes y en sí de cualquier droga podemos analizar de mejor manera cuales son los efectos en las poblaciones por estudiar, en este caso, las poblaciones de jóvenes de 10 a 17 años de edad y, generalmente, de estratos sociales bajos a nivel de latino América. Las drogas que inhiben el hambre son las más utilizadas en estas sociedades socioeconómicas bajas, ya que, de esta manera, remplazan el alimento que no encuentran y al ser adictiva no les interesa buscar verdaderos alimentos, solo consumir para llevarse a niveles de placer y euforia altos. Es por esto que esta investigación se basa en estas dos drogas, por su contenido tradicional proveniente de la hoja de coca y su contenido económico y placentero como vemos en los solventes inhalantes. Pero ¿por qué tienen a afectar a poblaciones jóvenes? Esto es uno de los problemas más grandes a nivel global, ya que los jóvenes son las poblaciones que representaran a sus sociedades más a futuro.

Los jóvenes son una población que están en constante riesgo como accidentes de tránsito, homicidios, suicidios y, comúnmente, al consumo de drogas psicoactivas. Pero la preocupación de todas las sociedades es que dichos jóvenes caigan en consumo constante de cualquier droga, ya que podrían evitar que los jóvenes salgan de la adolescencia con buena salud física y mental. Es decir, evitar su desarrollo en dicha etapa haciendo que su desarrollo sea decadente, problemático y no ofrezca sociedades saludables a futuro. Con esto nos referimos a que sin sociedades estables y saludables no podrían tener un desarrollo como poblaciones e irían decreciendo, lo cual afectaría de manera económica, social y cultural. En el ámbito social, propagarían enfermedades como el sida, por compartir agujas; contraer enfermedades de transmisión sexual, al no tener consciencia absoluta de sus actos o, a través del consumo excesivo, muerte por sobredosis o enfermedades por cómo la droga deteriora su cuerpo entre otras cosas que se desea prevenir en los jóvenes (Papaila, Wendkos Olds & Feldman, 2009).

En esta investigación se eligió a la población de jóvenes de 10 a 17 años, no solo por ser poblaciones con más recurrencia en la iniciación del consumo de drogas, sino también, la permanencia en las mismas. Como se dijo anteriormente, estas poblaciones son, se podría decir, los futuros líderes de generaciones mejores. Pero, ¿por qué son las generaciones más apuntadas a la prevención que otras? Según Myers (2005) los adolescentes son poblaciones bastante influenciables; es decir, sufren de los efectos de la estimulación social que se refiere a esas estimulaciones que fortalecen las respuestas dominantes y determinan un tipo único de conducta.

 

Los adolescentes son grupos sociales donde tienen influencia entre ellos y con otros grupos de diferentes edades. Pero, por ser grupos sociales influenciables, no siempre quiere decir que son grupos de riesgo; es decir, no todos los adolescentes son propensos a caer en la dependencia de ciertas drogas. Pero, se debe tomar en cuenta a las personas que consumen drogas, en este caso inhalantes y base de cocaína, el grado de significación que le dan a las mismas, ya que, el problema no son las drogas en consumo sino las situaciones problemáticas que estos enfrentan y que generan una percepción dañina de su alrededor creando una fuente de emociones negativas como la ansiedad, ira, rechazo entre otras (adicciones, apuntes segundo semestre 2011 – 2012).

Para explicar esto mejor, tomamos en cuenta la rama de la psicología cognitiva que estudia “los procesos de pensamiento, la elaboración de la información de ideas, llamando a estas elaboraciones, percepciones y su procedimiento cogniciones” (¿Qué es la psicología cognitiva? S.F.). Cuando los adolescentes consumen cierto tipo de drogas, debemos pensar que hay problemas de interés social atrás de dicho consumo. Como se dijo antes, el grado de significación que este individuo le dé a la droga, dará impacto al nivel del consumo de las mimas. También, debemos tomar en cuenta que la adolescencia es una etapa de desarrollo tanto físico como psicológico y social que logra llevar a un grado de influencia en la persona bastante significativo y su capacidad de dar significado a las situaciones puede cambiar conforme su ambiente, en esta etapa del desarrollo, cambie o distorsione a lo que ya estaban acostumbrados (Papaila, Wendkos Olds & Feldman, 2009).

Creo que el ambiente es sumamente importe dentro del desarrollo de los adolescente y este podría causar gran impacto cuando se hable de prevención acerca de drogodependencias, ya que al cambiar el ambiente, principalmente de los niños de la calle, podrían disminuir el consumo ayudando a que el significado que le dan a dichas drogas sea otro y no una representación mental negativa.

Al consolidarse el estudio cognitivo, los psicólogos empiezan estudiar los procesos mentales, y con ellos las representaciones mentales. Según Shepard (1970), las personas percibimos el mundo de acuerdo a lo que vemos y según lo que vemos damos significado y valor a las imágenes que se codifican como una representación del mundo. Según Ellis y Beck las representaciones consientes nos permiten la comprensión de muchas de las razones de nuestros sufrimientos emocionales y según su duración se puede llegar a encontrar el origen del problema (Solms, Mark & Turnbull, 2004).

Como mencionamos anteriormente, la psicología cognitiva brinda un enfoque diferente y bastante importante dentro de lo que es la prevención de las drogodependencias, ya que al hablar del grado de significación que dicha población le da a la pasta – base de cocaína y a los inhalantes (drogas de gran consumo en los adolescentes latinoamericanos) es bastante negativo, ya que son personas que han vivido situaciones problemáticas como el abandono o rechazo y han tenido vínculos de apego con sus familiares bastante quebrantados. Causando un consumo a muy temprana edad e impidiendo que su desarrollo en esta etapa sea más saludable.

Cuando hablamos de apego hablamos de un vínculo que se forma entre un infante y su cuidador, generalmente la madre. El apego “intenta explicar los efectos de los vínculos tempranos de protección en el desarrollo psicológico del neonato y el infante, así como los efectos que produce el no contar con tales vínculos” (Brenlla, Carreras & Brizzio, 2001). Es por esto que Bowlby, psicólogo que planteó las teorías del apego, habla de tres tipos principales que pueden marcar toda la vida de un niño, apego seguro, ambivalente y evitativo. El apego seguro es cuando la persona puede tener relaciones estables con el mismo y con el resto, esto se da porque su madre estuvo cerca para satisfacer sus necesidades desde el nacimiento. El apego inseguro ambivalente es cuando las personas tuvieron vínculos confusos con su madre o la persona que los cuidaba; es decir, su cuidador satisfacía sus necesidades unas veces y otras veces no, lo que hace que la persona tenga relaciones ambivalentes, confusas e incluso temerosas. El apego inseguro evitativo es cuando la persona desde su nacimiento no tuvo quien satisfaga sus necesidades y descuido su cuidado, causando en este individuo inseguridad, estrés y poca afinidad para relacionarse con los demás (apuntes psicología del desarrollo, primer semestre 2011 – 2012).

Como se dijo antes, el tipo apego tiene una gran importancia en la infancia de la persona y esta reflejara su seguridad y confianza a futuro, principalmente en la adolescencia. Con apegos seguros, las personas logran establecer relaciones seguras y enfrentar situaciones problemáticas de mejor manera; pero, cuando la persona desarrolla apegos inseguros de cualquier tipo, la persona tiende a no solucionar sus situaciones problemáticas y para buscar una salida a estas emociones desvalidantes entran al consumo de drogas. Es por esto que la población de adolescentes es la más propensa a caer en la drogodependencia y, por ser generaciones Latinoamérica, pueden entrar al consumo de pasta – base de cocaína e inhalantes (por el fácil acceso a las mismas) y a otras drogas en general.

Como hemos recalcado anteriormente, los adolescentes son poblaciones de alto riesgo en el consumo de drogas y porque los latino americanos han entrado en un fuerte consumo, especialmente de los derivados de la hoja de coca como pasta – base de cocaína y de los inhalantes como la gasolina. La prevención es un rayo de luz para toda esta problemática social. El esfuerzo necesario para reducir la demanda de dichas drogas se le llama prevención universal o primaria. Varios intentos acerca de prevenir la drogodependencia se enfocó, principalmente, en atacar la oferta de dichas drogas; es decir, tratar de que la producción de drogas sea menos y si sería posible nula. De esta manera, los adolescentes que quisieran consumir no tendrían el producto causándoles una abstinencia obligada por la falta de la droga y muchas veces llevando a muchos a la muerte (Cañal, 2003).

A medida que pasa el tiempo, los especialistas en prevención de drogodependencias no encuentran resultados posibles en las regiones andinas. Y tratan de entender ¿por qué los adolescentes son poblaciones de riesgo? Y tratan de educar a los adolescentes y sus familias de los problemas de la adolescencia, las inquietudes que ellos pasan en esta etapa del desarrollo y como decirles que consumir dichas drogas no son buenas para ellos (Cañal, 2003).

Como podemos ver, la prevención se enfoca a dos partes de la problemática, la erradicación de las drogas en los sectores andinos y a la educación de adolescentes y padres a los problemas y conflictos que pasan los jóvenes. Nadie toma en cuenta la educación acerca de las dragas en sí; es decir, no hay información de lo que son. Y muchas comunidades y países no desean enfocarse a ellas, ya que piensan que podrían inducir a los jóvenes a consumos mayores.

“La prevención del consumo de drogas puede considerarse como una serie de acciones que tienen por propósito final la creación de actitudes negativas hacia el consumo de drogas o al menos hacia el uso de ciertas drogas” (Smith, 1993). Este pensamiento ha dado frutos en las sociedades o estratos socioeconómicos medios. De esta manera, dejan de considerar a este problema como un problema social, ya que la “mayoría” creó estas actitudes negativas acerca de las drogas. Pero, lo que no están tomando en cuenta, es que a nivel latino americano el índice de pobreza es mayor al 50% en varios países, lo cual, hace que la problemática continúe afectado a las sociedades de nivel socioeconómico bajo (Smith, 1993).

Los intentos por reducir el consumo siguen siendo ineficaces, sin causar cambio en la conducta consumidora en los adolescentes, principalmente en los chicos de la calle. La problemática sigue sin ser resuelta y, a medida que crece este problema, hay más adolescentes consumiendo y haciendo que los adolescentes lleven su adicción a su propia adultez, haciendo que las sociedades positivas decrezcan y la pobreza conjunto con la hambruna crezcan a gran nivel e introduzcan a los nuevos adolescentes a este mismo consumo.

Otro de los problemas acerca de la prevención a las drogodependencias es la aplicación de las leyes dentro de la penalización a los narcotraficantes. Las leyes penales tratan de “castigar” a los productores de las drogas ilegales para, de esta manera, la oferta de drogas decaiga y los consumidores se vean obligados a dejar de consumir por escases. El problema con las leyes de penalización fue que, al tratar de hacer cumplir dicha ley, los poderes políticos, económicos de cada país entraron en juego y entre ellos había manejo de drogas, lo cual hacia más complicado la prevención ante el consumo de drogas (García – Sayán, 1989).

Históricamente el gobierno federal ha visto al abuso de drogas como un problema de ejecución de leyes e interdicción, tratándolo en el siguiente orden de énfasis: prohibición, ejecución, tratamiento y educación drogas (García – Sayán, 1989).

El camino recorrido en la historia acerca de esta lucha contra las drogas nos muestra los esfuerzos que han hecho distintas sociedades en diversos países; pero, ninguno de ellos han llegado a un resultado satisfactorio, ni siquiera suficiente. El consumo de drogas en los adolescentes se ha mantenido y en pocos niveles ha aumentado, lo cual deja todos estos esfuerzos sin validez y esta problemática continúe a nivel global. En Latino América, la problemática crece conforme la pobreza crece, ya que hay más niños y adolescentes en las calles expuestos y haciendo tanto uso como abuso de drogas como la pasta – base de cocaína y los inhalantes (drogas específicas de la investigación). Los programas de prevención ya probados no han dado los resultados que las sociedades andinas desean y necesitan, haciendo de este problema un asunto actual y de suma urgencia e importancia para el bienestar del desarrollo de los adolescentes.

 

DISCUSIÓN

Anteriormente, he explicado las distintas drogas de mayor consumo en Latinoamérica por razones de fácil acceso al ser legales como los inhalantes, entre ellos la gasolina; y por plantaciones de hoja de coca como vegetación típica de la zona andina de donde se deriva la pasta – base de cocaína. También, he aclarado que las poblaciones de adolescentes de 10 a 17 años son las poblaciones con mayor riesgo al consumo de dichas drogas, ya que tienen una alta capacidad de significación la cual se ve afectada gracias a la influencia de grupos sociales y al ambiente al que están expuestos haciendo que su forma de dar significado a las situaciones problemáticas sea cambiante justamente por lo influenciable que pueden, los adolescentes, llegar a ser. A través de ejemplos de esfuerzo que se han dado para la prevención, he definido cuales han sido dichos esfuerzos por prevenir las drogodependencias; pero ninguna de ellas ha tenido los resultados deseados por los científicos del tema ni los resultados necesario para las sociedades andinas del siglo XXI.

A partir de esta investigación, propongo la prevención basada en la educación de drogodependencias para jóvenes de 10 a 17 años que consumen drogas. La educación, en todos los intentos de prevenir la drogodependencia, ha sido siempre la última opción y, en ciertos sectores andinos, ni siquiera una opción. Los especialistas en el tema han hablado acerca de prohibir la producción de drogas provenientes de la hoja de coca como lo es la pasta – case de cocaína, ilegalizando esta droga lo cual dan más poder económico a los narcotraficantes; han hablado también de la ejecución de las leyes de prohibición, las cuales, como dije anteriormente, dan poder a las ramas del narcotráfico; también acerca de los tratamientos a los drogodependientes, para ayudarlos en su condición y, a través de los tratamientos prevenir las drogodependencias; por ultimo hablan de la educación, pero sin dar tanta importancia a la eficacia de este sistema.

La prohibición de las drogas provenientes de la hoja de coca no son soluciones para erradicar el problema. Lamentablemente, la idea de erradicar por completo es imposible, ya que no sabemos el significado que cada adolescente le da a la droga que consuma, tampoco sabemos la personalidad de base, que es la característica de la drogodependencia, de cada joven ni las situaciones problemáticas de cada uno de ellos que los hacen consumir dichas drogas. Al prohibir la producción de pasta – base de cocaína deberían erradicar la hoja de coca para que estas producciones no tengan la base de la droga para producirla. Pero, ¿cómo erradicar gran parte de la vegetación típica en las zonas andinas? Es una pregunta con una respuesta fácil, imposible. No pueden eliminar parte de la vegetación de Latino América porque, en primer lugar violarían las leyes acerca del medio ambiente y, segundo, por las cantidades de hectáreas y diversidad de América del Sur les haría sumamente imposible identificarla y eliminarla. Es por esto que la prohibición resulta un mal camino para la prevención de las drogodependencias.

A pesar de la creación de leyes que prohíben la producción de ciertas drogas, en el caso de los inhalantes, son productos usados en el mundo industrial y, en el caso de la gasolina, de uso público y absolutamente necesario; lo cual su prohibición ni siquiera es algo factible para las sociedades del siglo XXI. La prohibición de estos elementos que se usan como herramientas de trabajo no son productos de los cuales esta ley pueda cumplir, haciendo que los adolescentes, principalmente los jóvenes de las calles, tengan un fácil y económico acceso a estos productos y los usen para consumirlo hasta afectar su SNC.

Es por esta razón que la ejecución de dicha ley de prohibición no es factible ya que, en el caso de la pasta – base de cocaína, hay poderes políticos envueltos en el sistema judiciario que controlaran dicho sistema a beneficio de los narcotraficantes. Haciendo que la prevención con la prohibición (disminuyendo la oferta de drogas) y la ejecución de las leyes penales no ayuden a reducir el consumo en los adolescentes.

En el caso de la prevención dirigida a los tratamientos para personas ya con dependencia hacia alguna sustancia tampoco fue efectiva por razones de lógica, las personas ya eran drogodependientes y la prevención se dirigía a personas ya consumidoras, lo cual no causaba ningún impacto significativo para las generaciones adolescentes, mucho menos para los jóvenes que están en las calles sin acceso a escuelas preventivas haciendo que los jóvenes, sin conocimiento alguno, sigan consumiendo las drogas de las calles.

Es por esto que la educación, que ha sido tomada con poca importancia, es la base de mi propuesta con enfoque preventivo. La educación es una herramienta necesaria para crecer personalmente y desarrollarse cognitivamente, aprendiendo a superar diversas situaciones en la vida. En mi propuesta, la educación no quiere decir que las personas reciban charlas educativas donde se diga que las drogas son “malas”; sino en educar a las personas principalmente a los adolescentes en sentido que sepan que son las drogas, las clasificaciones que las mismas tienen, las diferencias entre uso, abuso y dependencia de una sustancia, el tipo de tolerancia y abstinencia que las mismas generan y, sobre todo, lo que cada droga causa en el cuerpo humano a nivel biológico, psicológico y social.

Cuando las personas tienen absoluto conocimiento sobre un tema en específico, se les es más fácil tomar una decisión acerca de dicho tema. En el caso de las drogodependencias, los gobiernos temen en dar prevenciones como estas, donde se hable de cada droga y se vean los puntos positivos y negativos de las mismas, ya que, en gobiernos socialistas o comunistas no les conviene que las personas, mucho menos los adolescentes, tengan un libre albedrio; es decir, la libertad de decidir por ellos mismos lo que será bueno o no para ellos. De esta manera, no erradicaríamos esta problemática social; pero si disminuiríamos en cantidades significativas en el consumo de las drogas elegidas para esta investigación.

En mi propuesta, la educación no solo reduciría el índice de consumo de ciertas drogas, si no también, disminuiría el nivel de ignorancia existente en América Latina haciendo las personas tengan una posibilidad de ejercer en la vida. De esta manera, la educación podría alejar a los adolescentes de las calles y buscar oportunidades de trabajo y estabilidad económica, disminuyendo la cantidad de jóvenes en las calles y a través de la educación, bajar los índices de drogodependientes en América del Sur.

La educación es una de las vías factibles para la cambiar la significación que los jóvenes le dan a la droga y no solo a eso, sino al significado que le dan a las situaciones problemáticas que enfrentan haciendo que sus emociones causadas por el significado anterior que le daban a sus problemas, encuentre otra vía de salida y produzca nuevas sensaciones y emociones. Así, con la educación, los adolescentes podrían cambiar su perspectiva acerca de sus propias dificultades y se reducirá, probablemente, el consumo de estas sustancias dañinas para el ser humano.

 

CONCLUSIONES

La educación como forma de prevención es un camino, en mi opinión, que podría dar grandes resultados en las sociedades andinas, principalmente en el Ecuador, ya que nuestra sociedad se ha visto en este problema ya varios años, sin ninguna solución hasta ahora efectiva. Pero no lograremos, con la educación, erradicar el problema, ya que el país aún no da un enfoque importante para esto, lo cual hará que las poblaciones adolescentes continúen en riesgo y consumo de estas drogas.

En mi opinión, el Ecuador aún no está preparado para dar este tipo de prevención, primeramente por la falta de interés que existe acerca del tema. El gobierno aún no ve la gravedad del asunto, ya que las personas drogodependientes son atendidas por los centros de adicciones, según el gobierno. Lo que no ve el gobierno ecuatoriano es el aumento de delincuencia, homicidios por sicariato y el incremento de violencia principalmente en las generaciones de adolescente de las calles.

En segundo lugar, el gobierno ecuatoriano no tiene la capacidad económica para educar, de la manera en la que he propuesto, a los niños y adolescentes en riesgo de caer en la dependencia de sustancias psicoactivas, lo que causa que estas poblaciones en riesgo continúen y aumenten el consumo de las mismas. Es decir no están preparados económicamente para brindar un giro en la salud del joven ecuatoriano, situación que se repite en algunos países latinoamericanos como Colombia, Perú o Bolivia.

En conclusión, la educación acerca de las drogodependencias de manera informativa y explicativa tendría una gran fuerza e impacto en la sociedad de niños y adolescentes; pero algunos países andinos aún no están preparados para sustentar económicamente este tipo de prevención, ya que involucra capacitar a personas que puedan dar a nivel nacional este tipo de educación, retirar a las personas de la calle y brindarles un sustento modesto pero mejor de él que enfrentan en las calles. Para esto, el gobierno necesita capital económica; pero, más que nada, interés e importancia a solucionar este problema de carácter social y en beneficio de su propia nación al invertir en los adolescentes que gobernaran las naciones en el futuro.

 

 

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