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Cultivo y uso de la planta de marihuana como tratamiento para la adicción a la heroína


Por: ARTURO TORRES

26 DE ABRIL DE 2012

Heroína: adicción y consecuencias.

Todo tipo de personas con algún trastorno se prestan para un tratamiento en base al cuidado y cultivo de una planta de marihuana. Pero, sin lugar a dudas, un consumidor y adicto a la heroína sería un excelente prospecto para este tratamiento. Las propiedades destructivas de esta droga, acompañadas de la complejidad de los tratamientos para su adicción demandan un método de terapia diferente y alternativo. Es por eso que la propuesta de la terapia en base al cultivo de la planta de marihuana se centra en la adicción a la heroína. A continuación, una descripción de las propiedades destructivas de dicho opiáceo.

Los opiáceos son derivados del opio y su planta, la adormidera; la heroína es una droga que pertenece a dicha clasificación y fue elaborada como un método de tratamiento para la adicción a la morfina (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.107). Su vía de ingreso es parenteral y sus efectos son, primeramente, analgésicos (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.111). No obstante, la analgesia generada se debe a una interacción con un tipo de receptor, que al activarse, produce depresión respiratoria, miosis y una sensación lúdica de bienestar (una sensación bastante cara) (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.111). La heroína no es una droga que se debe tomar en cuenta ligeramente. Su consumo puede producir intoxicación aguda, la cual aumenta el riego de una sobredosis (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.123). En otras palabras, la heroína no solo deteriora el cuerpo, sino que mata. Esta droga tiene un componente altamente adictógeno, además de propiedades que afectan a la vista, aparato urinario y piel; generan convulsiones, depresión inmunitaria y afectan la absorción de nutrientes y apetito (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.114-116). Los adictos presentan, por ende, bajo peso y predisposición a enfermarse. Como se puede observar, las consecuencias de la heroína son seriamente severas. De ahí que su distribución y tratamiento preocupe tanto a las entidades que se encargan de velar por los consumidores.

Por lo general, la adicción a la heroína se debe tratar mediante un tratamiento farmacológico y vigilancia extrema, por lo que se ha promovido el surgimiento de tratamientos diferentes (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.126). Estos, sin embargo, siguen siendo farmacológicos. En vista de que este tipo de cura puede resultar costoso y de difícil acceso, en algunos países, es imperativo que se planteen nuevos modos de tratar esta adicción. El uso de la marihuana y su cultivo en el tratamiento de la adicción a la heroína no brinda las necesidades farmacológicas que un adicto necesita, como algún tipo de agonista (como la metadona) (material visto en clase). Pero, sí promueve diferentes tipos de alternativas psíquicas y medicinales, que se evaluarán más adelante.

Relevancia y Experiencia de los alucinógenos.

Los alucinógenos vienen, principalmente, de plantas, las cuales nos han acompañado a los largo de nuestro rastro en la historia. Esta historia data de más allá de los registros históricos que se tienen de civilizaciones occidentales o de oriente. Nuestra interacción con los alucinógenos es más profunda de lo que aparenta y se viene dando desde que el humano era un sencillo primate. Así mismo, los usos terapéuticos y de ritos purificadores o sanadores de estas drogas se deben a propiedades que solo estás pueden brindar. Las experiencias, sensaciones y alucinaciones de los psicodislépicos han permitido un escalón en el paso evolutivo, a través de la simbiosis con estos, según afirman los estudios. Es decir, la valía de los alucinógenos en el desarrollo humano, tanto histórico como mortal, es significativamente alta. La implementación del cultivo de la planta de marihuana en un tratamiento de adicciones se puede fundamentar, también en los estudios y teorías del filósofo Terrace McKennan, que proponen y exploran lo mencionado. Se propone, en un principio, que la evolución humana trascendió del resto, debido al implemento de las drogas en su dieta. Este adelanto se dio, principalmente, por este tipo de dieta adoptada, la cual nos ha permitido crear facultades únicas como el lenguaje y cultura (McKenna, T. 199, pg.221). La sinergia o simbiosis generada no es una cuestión exterior a la evolución dictada por Darwin. La interacción de dos tipos de especies puede fomentar una coevolución, como ha sucedido con los alucinógenos y personas. Se tiene evidencia de que chimpancés y otros tipos de primates prefieren alimentarse con plantas, en lugar de comer (McKenna, T. 199, pg.41). Seguidamente, se presume, los primeros homínidos debieron haber experimentado con todo tipo de plantas, al adoptar una dieta omnívora (McKenna, T. 199, pg.42), ya que los primates implementan conductas similares. Es aquí donde se crea la simbiosis entre los seres humanos “rudimentarios” y los alucinógenos. Los hongos alucinógenos se presentaron en la dieta de nuestras especies antepasadas y sus propiedades únicas, como mejorar la eficacia visual (para las cazas), estimular la sexualidad y permitir llegar a estados de éxtasis (que los chamanes utilizaban, en parte, para promover actividades sexuales, en las que se diversificaba la genética), nos han favorecido para saltar apresuradamente de la evolución animal (McKenna, T. 199, pg.51-52). No solo esto, sino que también promovieron una rápida culturización y avance evolutivo (en alrededor de 100 000 años), gracias al desarrollo del lenguaje (McKenna, T. 199, pg.49). De esto modo, el papel de los alucinógenos en la historia de los seres humanos es significativamente cercano. Pero, sus usos no solo se remontan a un modo de evolución, sino también, a la implementación de rituales sanadores, purificadores y, sobretodo, culturales.

La ingesta de alucinógenos advierte una gran experimentación de sensaciones y pensamientos, que se pueden percibir e interpretar como un estado de éxtasis. Dicho estado placentero, o la implementación de este, se encuentran en todo tipo de culturas, más que nada, en el chamanismo (McKenna, T. 199, pg.28). Aunque no todo ritual chamánico envuelva el uso de plantas psicodélicas, el fin siempre es llegar al éxtasis (McKenna, T. 199, pg.30), y, de este modo, adentrarse en un mundo de magia natural causal, donde se da una conexión pura y casi simbiótica con la tierra (McKenna, T. 199, pg.21-30). La apertura a la conciencia que permiten los alucinógenos es abrumadora. La relevancia que se le da en las culturas poco modernizadas es alta, lo que nos permite percatarnos de los beneficios intrapsíquicos y mentales que se pueden alcanzar y, consecuentemente, modificar positivamente nuestras conductas y lo que nos rodea.

Se puede ubicar a la marihuana en el grupo de las drogas psicodislépticas, como lo son el LSD, DMT y hongos alucinógenos (material visto en clase). Es decir, el valor de los efectos generados por esta es bastante alto. Las experiencias vividas que brinda la ingesta de cannabis pueden ayudar significativamente a alguna persona que padezca de un trastorno. Los adictos a la heroína no son la excepción, por lo que el uso y cultivación de una planta de marihuana podría acercarles a las vivencias puras, que experimentan los chamanes, por ejemplo. El consumo de este tipo de drogas, más allá de traer momentos de éxtasis: nos ha acompañado a lo largo de la evolución. Una conducta que siga esta misma línea, simplemente, no puede perjudicarnos.

Horticultura en terapias.

Los seres humanos somos omnívoros, es decir, comemos tanto animales, como sustancias orgánicas. Ya los primeros homínidos, a semejanza de los primates, experimentaban con diferentes tipos de sustancias y comidas, que eventualmente se volvieron una parte inherente de nuestro desarrollo (McKenna, T. 199, pg.42). Con el tiempo, los humanos desarrollaron diferentes tipos de cultivos, lo cual llamamos ahora agricultura. En relación a esto, la horticultura, por definición, no es más que el cultivo de huertos, que realizamos con el objetivo de alimentarnos (Real Academia Española). No obstante, la horticultura también se aplica a huertos que no tienen dicho fin, como huertos de rosas o claveles, por ejemplo. La horticultura, así mismo, se la puede aplicar como un método eficaz de terapia.

El uso de la horticultura resulta ser beneficioso para la psique humana. En relación a lo mencionado, dos tipos de terminologías diferentes se presentan: la terapia horticultural y la horticultura terapéutica (Elings, M. Pg. 44, traducción libre). La primera se relaciona al uso de plantas, guiado por un profesional, que puede llevar a objetivos clínicos (Elings, M. Pg.44). Este requiere de instituciones o cultivos de las cuales el terapeuta pueda utilizar. La horticultura terapéutica, por otro lado, es un proceso por el cual el individuo se puede ver beneficiado por la interacción con las plantas (Elings, M. Pg.44). La diferencia entre ambas es solo la presentación de un terapeuta especializado que guíe al individuo. Más allá de tener diferencias, ambas terminologías aplican el uso del cultivo de plantas como un ámbito favorecedor con fines terapéuticos. Se utilizará la definición horticultura en terapias, puesto que ambas terminologías se aplicarán en el tratamiento a adictos a la heroína.

La horticultura es bastante práctica, puesto que trae diferentes tipos de beneficios. En cuanto a mejoras físicas, la horticultura puede aliviar el stress y fatiga, además de motivar e incentivar a hacer ejercicio (Elings, M. Pg. 47). Con el ejercicio, la persona reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas (Elings, M. Pg.47). El consumo de heroína deteriora el cuerpo, lo cual demuestra que la horticultura favorece a la mejora del organismo. Por otro lado, el cultivar plantas mejora significativamente la salud mental. Se presenta un aumento en la autoconfianza, sensación de responsabilidad y valor, mejora la sensación de tranquilidad y serenidad, genera niveles de aceptación personal y de propósito en la vida, entre otros (Elings, M. Pg. 47). Como se puede observar, las recompensas del cultivo de plantas son variadas, y sobre todo, muy valiosas. Ciertos autores, además, señalan que los frutos o flores de las plantas cultivadas se pueden percibir como un éxito (Elings, M. Pg.47). El esfuerzo que se puso en la planta se recompensa y mejora los beneficios antes mencionados. Dicha recompensa, en la aplicación del cultivo de marihuana, sería la flor de esta. Esto no solo mejora los beneficios psicológicos, sino que aporta con los efectos que se producen tras su consumo, los cuales también ayudarán al dependiente a la heroína a terminar su círculo vicioso. El valor de los efectos de la marihuana ya fue mencionado y se entiende, que su consumo tiene mucha valía. Finalmente, la horticultura trae, también, beneficios en el área social. El cultivo de plantas puede promover cohesión social y medios de interacción (Elings, M. Pg.48). Cuando la horticultura se aplica en grupos, el plantar y mantener el vegetal (marihuana, en este caso) cuida y mejora la interacción social, lo cual puede disminuir la sensación de soledad (Elings, M. Pg.48). Un adicto a la heroína se beneficia claramente de esto, ya que la reintegración a la sociedad también es parte de la terapia de recuperación. La terapia que recibiría el adicto también envolvería a más personas que estén en tratamiento. Se puede ver a simple vista, que la horticultura es un medio por el cual el organismo se enriquece física, psicológica y socialmente. Aunque los estudios en cuanto a la horticultura no son muy amplios, existen varios psicólogos que se basan en la practicidad de esta área. La horticultura es popular en Alemania y ya existen, desde hace varios años, centros clínicos, como el Centro Terapéutico de Münzesheim, en donde ya se aplican estos métodos en adictos a sustancias (Maurer, S. 2011). Expertos en el área afirman que el cultivo mejora la autoestima, como se expuso, y ayudan a los adictos a abrirse al mundo y percatarse, de lo que les rodea (Maurer, S. 2011). Pues como expone uno de los expertos en el tema de cultivos y terapia, Konrad Neuberger, la horticultura terapéutica promueve que la persona pueda concentrarse en algo más que en ellos mismos (Neuberger, K.1988, pg.9). La vida de los drogodependientes gira alrededor de la droga. La oportunidad de salir de este círculo se puede presentar en el cultivo de marihuana, en el caso de heroinómanos. Neuberger propone que a través de la horticultura se puede convertir la experiencia de cultivar en un aprendizaje y familiarización de la misma persona (Neuberger, K.1988, pg.9). Procesos como el cultivar, sembrar, plantar (mover a la planta donde lo necesite), el crecimiento (desarrollo del fruto esperado), proteger y mantener al vegetal pueden reflejarse en el desarrollo intrapsíquico del individuo. Los reflejos se presentan en sensaciones de cuidados de autoestima, de protección, de percepción positiva a futuro, integración al ambiente y de planificación de actividades que antes no se podían hacer, que ahora promueven el bienestar de la persona (Neuberger, K.1988, pg.11-12). Es decir, el cultivo y cuidado de la planta viene a ser como un espejo, en el que la persona se puede observar y analizar inconscientemente para mejorar y favorecer su modo de vida. El adicto a la heroína no es una excepción. Al mantener y preocuparse por un organismo vivo, como lo es la planta de marihuana, no solo velará por esta, sino por sí mismo.

Las propuestas de la horticultura en terapias son evidentes. Estas sirven tanto en pacientes con Alzheimer, personas con quemaduras, presos, niños y jóvenes con problemas de aprendizaje (Elings, M. Pg.50). Es solo cuestión de que lo expuesto se aplique en personas con alguna drogodependencia, ya que el problema lo requiere y nunca sobran soluciones alternativas.

Significación

Si se propone que se va a tratar algún tipo de trastorno o, en este caso, adicción, se debe hacerlo a través de la única rama de estudio que se dedica a tales oficios: la psicología. Como se sabe, de la psicología emergen una gran variedad de escuelas que intentar descifrar y explicar a la característica que más nos define, la cual es, sin dudas, la mente. El constructivismo es una escuela que se basa en la afirmación de que el humano crea las realidades a las que se expone (Neimeyer, R & Mahoney, M. 1998, pg.89). Este le da a la mente humana la facultad de inventar activamente la mismísima realidad, a través de la organización y el significado (Neimeyer, R & Mahoney, M. 1998, pg.89). El enfoque es bastante atrevido, pero sus implicaciones son aplicables y se prestan para enriquecer las razones por las cuales el cultivo de una planta puede ayudar a terminar una adicción. Por otro lado, la psicología cognitiva tiene propuestas para el tratamiento de adicciones, que se basan en definiciones similares a las constructivistas. Ambas, eso sí, comparten el valor del significado en el desarrollo de la vida.

En primera instancia, en base al constructivismo, las personas somos capaces de inferir activamente en nuestras vidas (Mahoney, M. 2005). Podemos predecir y planificar lo que haremos, aunque existan fuerzas que limiten nuestras acciones. Así mismo, necesitamos ordenar lo que vemos en el ambiente para poder actuar en este (Mahoney, M. 2005). En todo encontramos patrones y, sobretodo, significados, los cuales afectarán la manera en la que percibimos e inferimos lo externo (Mahoney, M. 2005). Estos significados están siempre ligados a la experiencia; después de todo, cómo se puede tener una idea de lo que significa algo, si nunca se lo había experimentado antes. El valor del significado es grande, ya que este ordena la manera en la que se percibe la realidad. En vista de que creamos activamente lo externo, si se le da un significado sin fundamento a algo vivido, esto influirá directamente en nuestra conducta. Beck lo ponía como un sistema de creencias, las cuales están afectadas en un drogodependiente (Beck, A. 1999, pg.81). El significado ligado al sistema de creencias afecta directamente a las emociones, las cuales infieren en la conducta (Beck, A. 1999, pg.82). Es decir, si se aprendió y se cree que al estar con otras personas, por ejemplo, me siento inferior (creencia), me voy a sentir triste, porque dicha sensación es intolerable (significación). La respuesta a lo dicho en un adicto, según Beck, se da a través del consumo de drogas (Beck, A. 1999, pg.82).

La solución a lo expuesto sería implantar otro sistema de creencias más acercado a la realidad (Beck, A. 1999, pg.82). Es aquí donde la horticultura y los efectos de la marihuana juegan partida. En primer lugar, la horticultura permitiría, por las razones expuestas, que el individuo se aproxime al mundo que le rodea, lo que facilita, según el cognitivismo, la implantación nueva de creencias. En segundo lugar, los efectos de la marihuana, acompañados de las consecuencias del cultivo, acompañarían y favorecerían la red de significados nuevos que el paciente está creando en su tratamiento. El contacto con los efectos de esta significaría algo nuevo, diferente y favorecedor al ahora ex adicto. En definitiva, el poder de la significación es irrevocable, más aún cuando este se engancha con la horticultura y los beneficios del cannabis.

Beneficios de la marihuana.

Es la droga de origen vegetal de mayor producción y distribución de todo el mundo, y es la sustancia de mayor consumo en Europa (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.305-306). La marihuana, o cannabis sativa como planta, es un organismo vegetal que ha estado junto a los seres humanos desde que estos empezaron a agregar plantas a su dieta. Como evidencia de esto, se puede ejemplificar que diversos tipos de culturas han utilizado los diferentes métodos de preparación de la planta con fines recreativos y medicinales (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.303). Los efectos de esta son diversos y, como se anticipó, también tienen propiedades que pueden beneficiar tanto a personas que lo necesiten (por sus características medicinales y analgésicas, por ejemplo), como a individuos que le dan un sentido recreativo. Me enfocaré en ambas propiedades de la marihuana, puesto que todas sus particularidades se prestan para el tratamiento a la adicción a la heroína.

En primera instancia, la planta cannabis permitió a los científicos percatarse de un detalle curioso. Gracias los cannabinoides, el principio activo de la marihuana, se pudo descubrir que los organismos animales también tienen cannabinoides endógenos (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.308). Obviamente, los seres humanos no somos la excepción. Pero, aunque la ciencia haya advertido esta relación, desde hace mucho tiempo se conocían los factores relevantes de dicha planta, los cuales son recreativos y medicinales. No obstante, primero se debe describir el tipo de tolerancia y dependencia que genera el cannabis. Se sabe que la marihuana genera tolerancia, cuando se consume altas dosis; además genera tolerancia cruzada con otros tipos de drogas depresoras, como el alcohol (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.321). Este detalle es extremadamente importante, ya que, en vista de que el cannabis no genera tolerancia cruzada con los opiáceos, un adicto a la heroína no necesitaría dosis altas para alcanzar algún tipo de efecto. Es decir, un adicto en tratamiento podría consumir de su planta de marihuana en pocas cantidades, para no generar tolerancia. El consumo de esta se debe supervisar y guiar, para que no se exagere y malinterprete su uso. Por otro lado, aunque se explica una variedad de efectos toxicológicos de la marihuana, los autores no pueden afirmar que la marihuana genera dependencia física, puesto que no existen casos de muerte directamente relacionados a esta (Harvey, B. 2007). Debido a que no existen datos de muerte por sobredosis o por abstinencia, la marihuana sería una herramienta útil, en cuanto al tratamiento de una adicción. Además, tampoco se presentan trastornos generados por el consumo de cannabis, por lo que su implementación en terapia no tendría el riesgo de afectar al individuo en tratamiento.

El descubrimiento del sistema endocannabinoide permitió el desarrollo de fármacos que se relacionan con dicho sistema, que se encuentra en el sistema nervioso central, inmune y cardiovascular (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.345). En otras palabras, sin la necesidad de fármacos, la marihuana interactúa con los sistemas mencionados, lo que permite que esta tenga propiedades que se pueden aplicar en diversos tratamientos. Entre estos se presentan terapias para: alivios en dolores crónicos, mejoras después de accidentes cerebrovasculares, epilepsias, esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal, enfermedades mentales (como adicción a drogas), asma bronquial, nauseas y vómitos, obesidad, anorexia, cáncer, alteraciones de la inmunidad, funciones cardiovasculares, patologías hepáticas y gastrointestinales, y glaucoma (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.346). Como se puede observar, las funciones terapéuticas que se pueden emplear del cannabis son abundantes. En vista de que la marihuana puede inferir positivamente en dolores y molestias, esta también se puede utilizar en el tratamiento de la abstinencia de la heroína (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.352). La abstinencia en los heroinómanos puede ser letal, no obstante, los efectos de la marihuana pueden reducir el riesgo de muerte, además de los síntomas de dolor. Además, la marihuana puede implementarse, en parte, como un método de cura gastrointestinal, en vista de que el heroinómano necesita dichos cuidados, como se expuso anteriormente. En adición, las propiedades que mejoran en sistema inmune en el organismo caen perfectamente en el tratamiento del consumidor de heroína, ya que este sistema se encuentra deteriorado por la ingesta del opiáceo.

El consumo de marihuana, en este caso, no va a generar que los consumidores accedan más a inyectarse heroína. Se puede esperar que esto suceda, según varios expertos (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.333). No obstante, la evidencia es totalmente distinta. En países como Holanda, donde las leyes antidrogas son bastante permisivas (el consumo y distribución de marihuana es legal), la cantidad de consumidores tanto de cannabis como de heroína no ha aumentado, a diferencia de otros países, donde las leyes son mucho más restrictivas (Melamede, R. 2005). Se estima en Holanda, que el promedio de consumidores de marihuana que consumen heroína es de 0.16%, lo cual no demuestra que la marihuana abra el paso a otras drogas, como la heroína (Melamede, R. 2005). La evidencia es absoluta y no deja espacio a dudas: la marihuana no va a matar al consumidor y su consumo no inferirá en la propagación de uso de heroína.

Las propiedades curativas del cannabis son extensas. Sin embargo, estas cualidades no son la principal característica del la famosa marihuana. A esta se la podría considerar como una sustancia psicodélica, debido a que puede generar efectos como ilusiones visuales o alucinaciones (Bhattacharya, S. 1999). La relevancia de estos efectos es alta, ya que las experiencias dadas con su consumo se pueden percatar como una vivencia transpersonal y espiritual (Bhattacharya, S. 1999). El uso de alucinógenos se lo puede aplicar como un método de conversación, diálogo y descubrimiento intrapersonal. No es de extrañar, que en el auge del descubrimiento del LSD, los psicólogos se vieron muy interesados en sus usos y tratamientos. Entre estos se encuentran Stanislan Grof, Carl Gustav Jung, Roberto Assagioli y Abraham Maslow (Bhattacharya, S. 1999). A lo que voy, es que los efectos psicodélicos del cannabis se pueden aplicar en terapia, como muchos psicólogos lo intentaron e intentan. La experiencia subjetiva de este es grandiosa, lo que beneficiaria a los adictos a la heroína. Es decir, después de vivir la experiencia de plantar y cultivar a la planta, los efectos que esta genera serán vividos, con seguridad, con mucha significación y recompensa. Justamente los cannabinoides actúan sobre los fenómenos de recompensa cerebral (Lorenzo, P y otros. 2009, pg.329), lo que se experimentaría como un fruto llenado del sabor del triunfo, cuando la planta cultivada haya florecido. En un estudio se demostró, en relación a la apertura de conciencia, que de 150 consumidores de cannabis, el 69% experimentó telepatía, 13%, psicoquinesias y 44% reportó vivencias de transpersonalización, entre otros (Tart, C. 1993). La experiencia después del consumo de la flor de marihuana ya no será experimentada como una necesidad y placer inmediato, como lo era con la heroína, sino que se la percibirá como una experiencia espiritual, siempre y cuando esté guiada por el terapeuta. Las evidencias son extensas, por lo que se puede afirmar que la apertura amplia de conciencia tendrá un efecto seguro en cualquier tipo de persona, como un adicto a la heroína.

En definitiva, las cualidades médicas del cannabis, acompañadas de los efectos intrapersonales de este podrán servir al consumidor de heroína, para que pueda dejar atrás su adicción. Eso sí, es necesaria la guía y consejería de un profesional que esté en el proceso de cambio del heroinómano.

Tratamiento de la adicción a la heroína por medio del cultivo y uso de la planta de marihuana.

Ya se han expuesto las propiedades por las cuales la marihuana sería un candidato perfecto para la rehabilitación a la vida de un adicto a la heroína. Entre estas propiedades se encuentran las facultades históricas y experimentales de las drogas psicodislépticas, la horticultura en terapias, la significación y los beneficios de la marihuana. La propuesta siguiente abarca todos los aspectos necesarios en una terapia. Los aportes y toda información que se presente estarán basados en los datos previos y todo lo estudiado en clase. En primer lugar, se debe tener en cuenta, que todo tipo de tratamiento de adicción a cualquier tipo de droga envuelve algún tipo de terapia. Por lo general, para tratar una adicción, se debe tener algún tipo de centro de adicciones, que permita que el adicto deje de consumir, se percate de sus razones de consumo (puesto que siempre existe algún motivo externo) y se reinserte en su vida social y cotidiana. El centro no solo promueve estas características, sino que en este se encuentran profesionales y expertos que entienden la problemática que una adicción puede ser. Es por esto, que se presenta la necesidad de que el tratamiento de la adicción a la heroína se dé en un centro de adicciones. Por otro lado, esta institución debe tener las instalaciones adecuadas, para que los pacientes puedan cultivar todo tipo de plantas, entre las cuales se encuentra la de marihuana. Después de todo, plantar y cuidar una planta amerita de un terreno, un invernadero y tipos de tierras. En vista de que el tratamiento a la adicción se dará en un centro, es muy seguro que se encuentre más de un consumidor de heroína. Sin embargo, esto no debe ser un inconveniente. Al contrario, si el tratamiento se da en terapias de grupo, la terapia horticultural se facilitará y tendrá mejores resultados. Por otro lado, los tratamientos a todo tipo de adicciones o trastornos se dan a partir de guías o pasos. Tener un centro seguro que promueva la seguridad y mejora del drogodependiente es un paso que se debe tomar en un principio.

Debido a que la rehabilitación se presta en un centro que se encarga específicamente de esto, se debe, en primera instancia, internar a la persona que lo necesite. El internamiento se encuentra entre los primeros escalones de la escalera de la rehabilitación, porque no se podría tratar al individuo, si este no se encuentra donde se podría rehabilitar. Pero, dicho proceso no se podrá efectuar, si la persona sigue intoxicada con la sustancia. Por ende, la desintoxicación viene a ser otro factor importante en el proceso. La heroína genera dependencia física, por lo que, al estar sin la droga en el organismo, el consumidor entrará en síndrome de abstinencia aguda, cuando se integre al centro. Este, por ende, deberá tener otras sustancias (como metadona o naltrexona) que impidan que el individuo muera o se vea gravemente afectado por el síndrome de abstinencia inherente al consumo de la droga de la que depende. Una vez cubierta esta necesidad, mediante exámenes de sangre se analizará la cantidad de heroína que el consumidor tiene. Es decir, el centro será una herramienta de aislamiento para que la persona se desintoxique. Los encargados de este tendrán que analizar el nivel de desintoxicación para poder tratar a la persona, cuando esté lo suficientemente libre de la droga en su organismo. El tratamiento de la adicción a la heroína necesita aforadamente de un centro adecuado, de los profesionales informados al respecto y del cumplimiento de requerimientos que una rehabilitación implica.

Por lo general, las instituciones o centros de rehabilitación ejecutan sus métodos de tratamiento a través de diferentes grupos. En el mismo se encuentran tres tipos diferentes de grupos de internos, que se encuentran en un proceso diferente de su rehabilitación. En el primero, los consumidores están desintoxicándose y, cuando lo estén, encontrarán, a través de terapias y conversaciones, las razones tácitas, impregnadas e inconscientes por las cuales se drogan, o mejor dicho, drogaban. En este proceso, los tipos de terapias son varios (sistémicos, psicodinámicos o cognitivos). No obstante, el objetivo siempre es el mismo: que el individuo se percate de las razones por las que acude a la droga. Es decir, el tipo de terapia implementada no es un problema, pero se debe especificar al adicto qué método se aplicará en este proceso de la terapia. Una vez completado este paso, el interno ingresaría al segundo grupo de terapia, en el cual ya se haría algo, con respecto a las motivaciones de consumo.

Es ahora donde se implementa la propuesta. Ahora que el individuo sabe el porqué de su consumo, ya puede hacer algo al respecto. Es decir, necesitará un tipo de método para cambiar sus hábitos de consumo: el cultivo de una planta. A través del cultivo de la planta de marihuana, la persona podrá encontrarse consigo misma, por las razones que se expusieron antes. El cuidado diario y preocupaciones que esto envuelve se reflejarían el modo de vida de este. Seguramente, no todos los internos querrán participar en el cultivo. Pero, se pueden nombrar recompensas si estos participan en esta actividad. Entre las recompensas se podrían postular más horas de visita familiares, si la planta crece adecuadamente. Por otro lado, el fruto de la planta de marihuana, su flor, sería un motivador extrínseco que una persona en tratamiento no podría rechazar. Afortunadamente, todo tipo de motivadores extrínsecos, no necesariamente la flor de marihuana, sirven como un medio por el cual motivar a un individuo, si este no quiere participar en el proceso. El individuo en tratamiento debe conocer, desde un principio, que dedicará por lo menos 2 horas al día, sino más, al cultivo de varias plantas que estarán bajo su responsabilidad. Entre estas, se encuentra la marihuana, lógicamente. Pero, en vista de que nadie nace conociendo los requerimientos del cultivo de plantas, el centro debe tener a un jardinero que apoye y guíe a los internos que están en el proceso de mejorar y cambiar malos hábitos. Este jardinero, después, podría ser un ex interno, que se encuentra rehabilitado.

Las plantas no se demoran más de 3 meses, exageradamente, en crecer completamente. En ese lapso de tiempo, el interno habrá mejorado su condición física; habrá interpretado de diferente manera los enfoques con los que se enfrentaba a la vida, y, sobretodo, estaría aprendiendo de sí mismo. No obstante, en ese lapso de tiempo no se habrá recuperado completamente y el fruto de su cosecha ya estará listo para consumir. Es aquí donde se presenta la parte polémica de la propuesta. Encuentro que, aunque sea un centro de rehabilitación, la persona podría verse beneficiada si consume cannabis durante su internación. El porqué de esto es sencillo: las experiencias por el consumo de marihuana abrirán su conciencia y, consecuentemente, facilitarán sus cambios conductuales con respecto al consumo de heroína. El consumo de los frutos de sus plantas serán, eso sí, supervisados en momentos y horarios específicos por los terapeutas o mejor, por otros internos. Las terapias grupales podrían adoptar otros métodos. En estas, los internos podrían consumir marihuana, moderadamente y compartir sus cosechas, que no son solo marihuana (se pueden cosechar todo tipo de verduras, por ejemplo). Compartir los progresos y frutos sería una experiencia significativa, más aún, si los internos están bajo los efectos naturales del cannabis. Los terapeutas, en este caso, podrían guiar la conversación, para que se dirija a los temas que se deben conversar en la terapia. El consumo de cannabis no solo se puede dar en grupo. La marihuana tiene un valor diferente cuando el consumo es en solitario. Este cambio se inclina a la introversión, en la cual el individuo podría percatarse y recordar las razones por las cuales no debe volverse a drogar con heroína, que se analizaron en el primer grupo de terapia. En definitiva, en el segundo grupo los internos se involucran en la cosecha y cultivo de plantas. Una vez madura la planta de marihuana, los internos podrán, si el terapeuta encuentra adecuado, consumirla en grupo e individualmente, siempre con la supervisión de otro interno o del terapeuta. Los beneficios del consumo y cultivo sirven como una forma de significar vivencias y experiencias de logro, que les será útil para su reinserción en su modo de vida fuera del centro de rehabilitación. El último proceso del tratamiento en el centro de rehabilitación es la reinserción del paciente en su vida normal. En esta etapa, las personas se pueden agrupar en otro grupo y, gradualmente, volverían a un mundo desprotegido, donde tendrán que enfrentarse con los problemas que les motivaban a consumir heroína. Este proceso es, sin dudas, la parte más complicada de un tratamiento de adicciones, ya que el individuo podría recaer y volver al círculo vicioso que carcomía su modo de vivir. Pero, en vista de que la persona ya conoce los requerimientos del cultivo de una planta y de que ha aprendido a implementar el uso de marihuana en su recuperación, podría plantar su propia planta en su hogar, o donde pueda hacerlo. En momentos en los que la persona sienta ansias y se vea motivada a consumir heroína, u otra droga que afecte el organismo, puede recurrir a la marihuana, ya que esta sirve como un buen método de introspección. Antes, en el centro, la persona podía consumir cannabis para recordar y tener en cuenta los factores por los cuales se inyecta heroína. Ahora, esta puede convertir lo mismo en su vida cotidiana. En otras palabras, la marihuana seguirá siendo una herramienta de recuerdo y comprensión. No obstante, no se debe recurrir a la marihuana para no acudir a la heroína. Si esto se hace, el consumo de cannabis se transformaría en una dependencia psicológica, lo cual se debe evitar. El exadicto debe tener en cuenta, que está en el proceso de reinserción. Los terapeutas, así mismo, deben aconsejar y sugerir, que el consumo de marihuana no se convierta en algo habitual. Más bien, lo sano sería que dicho consumo sea esporádico y que no interrumpa las obligaciones y responsabilidades que el individuo tiene. En otras palabras, la reinserción de la persona en su vida cotidiana se puede guiar a través del cultivo propio de la planta de marihuana. Pero nunca se debe convertir a dicho consumo en una escusa u otro tipo de dependencia.

El centro de rehabilitación debe estar al tanto del progreso del rehabilitado. No se debe descuidar los pasos que esta persona ha tomado. Lo ideal sería, que los terapeutas del centro sean una especia de guía y consejería permanente para la persona que pasó por el centro. La interacción con estos podría ser útil, en el sentido de que sería una relación recíproca. Es decir, si el terapeuta está ahí para guiar al rehabilitado, este también debería prestar su ayuda en el centro de rehabilitación. La persona podría acudir a las terapias grupales, guiar a los nuevos internos e individuos que estén en reinserción o podría ser un maestro, en el sentido del cultivo y cuidado de plantas. La interacción entre el centro y el rehabilitado debe ser recíproca y amplia. Encuentro que el consumo de marihuana y la apertura a las experiencias que esta genera ayudará a la interpretación correcta de esta interacción mencionada. Después de todo, un centro donde se implemente el cultivo y consumo de cannabis sería un centro alternativo y diferente. Una persona, que interactúe en un centro como tal, encontraría a las vivencias en este como momentos muy apreciados, con seguridad. La apertura de conciencia que brinda la marihuana no se presta únicamente para el tratamiento de una adicción, sino también para una diferente interpretación de los momentos compartidos de la vida, los cuales son los que realmente tienen importancia.

Conclusiones.

No es nada extraño, que la mayoría de las personas que han consumido sustancias psicodélicas, como el cannabis, afirmen con certeza, que el valor de dichas sustancias es gigantesco. No solo por sus características conductuales y experimentales, sino por su relación con nuestro modo de vida a lo largo de la evolución. Sin dudas, la temática de las drogas se ha vuelto restrictiva, hasta penalizada. La gran mayoría de personas no advierten, que las drogas han estado junto a nosotros desde siempre. Pues, la química no ha cambiado, sino las sociedades. Debido a esto, como estudiantes, profesionales, maestros y padres debemos aventurarnos a desmitificar toda mentira y supuesto que se tenga hacia las drogas. La propuesta presente pretende tomar partida en un proceso de cambio cultural y social, en el que la restricción a las sustancias solo ha generado supresión y violencia. No se debe malinterpretar ni exagerar, así mismo. Las drogas son sustancias que requieren de estudio y dedicación. No se las debe subestimar ni, sobretodo, vulgarizar, como se lo ha hecho con sustancias como la cocaína, heroína y la misma marihuana. Lo ideal sería, que las autoridades entiendan la situación que se la puede enseñar, a través de otras propuestas que implementen en uso de “productos” naturales, que están vigentes desde antes de que existiéramos.

En vista de que el consumo y venta de marihuana está penalizado en el Ecuador, la propuesta presente no se la podría implementar en dicho país, aparentemente. Pero, la marihuana ha causado sensación en otros países, donde su consumo se puede justificar por las razones medicinales que esta trae consigo. Países como Holanda, India y ciertos estados de Canadá y Estados Unidos sirven como referencia en cuanto al uso terapéutico del cannabis. El objetivo de la propuesta pretende, también, servir como evidencia de que las propiedades psicodélicas y medicinales de la marihuana justifican un permiso legal, para su cultivo y uso en centros terapéuticos. Aunque suene poco ortodoxo y contradictorio, el uso de cannabis en un centro de adicciones es, más bien, un enfoque diferente y favorecedor, para que el Estado no gaste en tratamientos caros de adicciones a la heroína o a la base de cocaína. Si esto se toma en cuenta, conseguir las semillas y el permiso para plantarlas ya no sería un tema ilegal contra el que el centro tendría que verse.

Como se advirtió en un principio, el cultivo y uso de la planta de marihuana no solo se podría aplicar al tratamiento de la adicción a la heroína. Sería más conveniente, que las propuestas mencionadas se implementen en terapias de adicciones a la base de cocaína. No obstante, los estudios en cuanto a este tipo de droga destructiva del Ecuador son escasos. Si se estudia profundamente la problemática de este tipo de sustancia se podría acercar y mimetizar su tratamiento en relación al tratamiento de la adicción a la heroína propuesto. Por otro lado, el cultivo y uso de cannabis se puede aplicar a otro tipo de terapias de trastornos, debido a que es un método versátil. Cultivar una planta y cuidarla es barato y extremadamente ligero en comparación con el regalo de las propiedades positivas y medicinales que la marihuana trae consigo. Estoy convencido de que, con la debida educación, el cultivo personal y terapéutico del cannabis podría mejorar y ayudar al modo de vida apresurado en el que vivimos.

Hoy en día necesitamos pausas y tiempo para nosotros mismos. Por otro lado, el Ecuador está en necesidad de un cambio educativo, de salud y cultural. Lo que nos hace falta es encontrar una identidad única y valiosa, pero para hacer esto necesitamos, primeramente, mejorar nuestra autoestima cultural. Una sociedad está compuesta de personas y primero deben estas estimarse y quererse a sí mismas para trasmitir eso a los otros. Encuentro que a través de plantas naturales, como el cannabis u otras plantas, se puede encontrar el tiempo para reflexionar y encontrar aquellas facetas escondidas que impiden que nuestra identidad aflore. La propuesta del cultivo y uso de la planta de marihuana no es solo para un tratamiento de adicciones, es también para una terapia personal y cultural. Después de todo, la ampliación de consciencia lleva a un cambio conductual o en este caso, cultural.

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